miércoles, 3 de octubre de 2018

MOCHILAS


En la vida y conforme te haces mayor vas aceptando el hecho de que los amigos son tesoros valiosos por escasos. No paro de oír a muchos de mis cercanos la cantidad de amigos que tienen en redes sociales y como que siendo yo tan social no tenga tantos como ellos.
La verdad es que soy persona de dar la mano y charlar, necesito la presencia física como obligatoria para poder relacionarme, ver caras y expresiones, oír voces y tonos, sentir el aire exhalado tras las palabras y sobre todo acariciar el calor o la frialdad de las miradas.
Son las relaciones físicas y cercanas el verdadero combate donde se miden las verdades y las mentiras de ahí que tanta gente las rehúya.
Juntando y disfrutando de todo eso es como realmente puedo encontrarme a gusto o a disgusto con el resto de la humanidad.
En lo exigente de mis relaciones humanas reside la base en la que se sustentan mis opiniones y mis decisiones y por esa misma exigencia sé quién es esa persona a la que puedo llamar amigo.
Personas a las que quieres y respetas, por quienes eres capaz de hacer lo imposible o al menos plantearte hacerlo. Se convierten en parte de ti enriqueciéndote con sus aprecios o regaños, con su omnipresencia y disposición.
Pero como todo ying tiene su yang también resulta que  mis exigencias a la hora de tener a alguien como amigo es virtud pero pecado a la vez, mis amigos tienen sus amigos.
Se podría pensar que esos amigos al ser afines a los míos lógicamente serán tan parecidos que deberían ser los míos también pero, no tiene porque ser así, esos otros no han pasado por mis “filtros” sino por los de mis cercanos y eso no conlleva que sean los mismos.
Es a esos extras a quienes yo llamo mochilas.
Me he dado cuenta que la misma pasión que siento por mis amigos es indiferencia hacia esas mochilas. He notado que su presencia o ausencia me es indiferente, no me afecta ni disgusta, el hecho de no haberlos elegido yo pesa demasiado a la hora de meterlos en mi saca de amistades.
Es por todo eso que de  un tiempo a esta parte vengo pensando en como puede ser que me pueda apasionar tanto mi amiguismo e importarme tan poco el de mis amigos. Se que es algo maniqueo y siempre vendrá quien me diga que hay que abrirse a los demás y ser menos exigente pero, si quiero seguir teniendo claro lo valioso que es  una amistad, debo asimilar que esta es tan escasa en número que hay que cuidarla como única e irrecuperable si se pierde, lo demás son mochilas o amigos virtuales y eso, para el que lo quiera pero yo y por experiencia, me quedo con mis manías.

sábado, 3 de marzo de 2018

LA CONFITERA Y MI ABUELA


Voy a contar una historia y quizás no la cuente como realmente fue, quizás no se ajuste a la realidad, quizás los personajes no fuesen los que nombre y quizás ni tan siquiera me ocurriese a mí, pero, lo que si  es cierto y eso lo juro es que es una historia que cuentan en mi familia unos y otros y cada uno a su manera así que cual Fellini yo voy a contarla tal y como la recuerdo y haciendo de ella mi AMARCORD particular porque, siempre es más bello el recuerdo de tu niñez fabulosa y fabulada que la miserable realidad.
Eran mediados de los setenta y yo tendría unos...seis o siete años, era una de esas tardes de paseo en la que mi abuela Piruja, no recuerdo nunca porque lo hacía pero lo cierto es que cargaba con toda la plebe de niños que éramos y que entre primos, tíos y sobrinos comprendidos en un arco de edad de entre cinco y catorce años sumábamos unos 12, nos sacaba de casa y nos hacía caminar medio Sanlúcar entre calles y paseos con la intención de sacarnos de casa y no estar “ dando por culo”. El caso es que también podría ser uno de esos días de verano en los que tras pasar todo el día en la playa, al regresar, nos traía mi abuela un día por un camino, otro día por otro, por lo que dios sabe porque y eso si lo recuerdo, ese en particular veníamos todos por la calle Barrameda en sentido a su casa y al llegar a la plazoleta de Santo Domingo en la que por aquellos tiempos justo enfrente de la plazoleta había una confitería pequeña pero con unos dulces que “quitaban el sentido” , en la actualidad creo que en el mismo lugar hay una tienda de pinturas, total, que unos metros antes de llegar mi abuela nos dice a todos: “A ver niños, vamos a entrar en la confitería, os pedís un dulce y os vais saliendo que el local es muy pequeño”, y nosotros como no, locos de alegría.
 Entre los gritos y la algarabía propia de una docena de niños y volviendo loca a la dependienta de la tienda fuimos eligiendo cada uno el dulce que queríamos y saliendo de la tienda tal y como nos ordenó mi abuela quien, permanecía en la puerta a la vista de la dependienta indicándonos uno a uno que fuésemos yéndonos para casa sin esperarla porque ella tenía que pagar, así que lo hicimos, su casa estaba cerca y eran otros tiempos.
El caso y la cuestión de esta historia es la parte que nosotros los niños conocimos más tarde ya en casa. Resulta que al llegar a su casa, mi madre o mi tía le pregunto a mi abuela que porque se había gastado tanto dinero en dulces para los niños a lo que ella contestó:” Si yo no me he gastado nada”
-“¿cómo qué no?, vamos que te han regalado los dulces”
Mi abuela con toda tranquilidad le contestó:” pues sí, porque resulta que cuando ya habían salido los niños de la confitería y se habían alejado lo suficiente, entré yo y me pedí un dulce para mí. Cuando fui a pagar  le pregunte a la dependienta cuanto era y me dijo el precio de todos los dulces, los de los niños y el mío a lo que yo le pregunte que como era tan caro si yo solo había pedido uno a lo que la mujer me dice con cara extrañada, “¿y los de los niños?” yo le contesté “¿qué niños?”, ella me dijo “pues la plebe esa que ha entrado antes que usted y se ha llevado un dulce cada uno” la mire y le dije “pues mire, yo que sé quiénes son esos niños, como me va a cobrar a mí los dulces de los sinvergüenzas esos, faltaría más” y fingiéndome indignada le dije “pues no te voy a pagar ni este” y dejé el mío encima del mostrador y me fui rajando.
Total que el ardid, por llamarlo así, consistió en que mientras nosotros aturrullábamos a la dependienta, ésta viendo a mi abuela en la puerta entendió que venía con nosotros y pagaría la cuenta, lo que no pensó es que mi abuela ya contaba con eso, es más, que esa era la pieza clave del “engaño”.
Recuerdo  que a mi madre no le hizo mucha gracia en aquel momento pero pasados los años ya, hoy día es rara la reunión familiar en la que no se cuenten sus anécdotas, que son muchas, y no nos riamos recordándola a ella y sus cosas.

Un beso abuela.

jueves, 23 de noviembre de 2017

A mi Manolillo

En este mundo cada vez más egoísta e insolidario en el que solo se vende lo malo, donde encontrar siquiera una pizca de bondad  se hace tan difícil, donde cada vez se tiene que afinar mas para ver un atisbo de lo que llamábamos humanidad, en este mundo, digo, que hemos modelado con el tiempo a lo peor de nuestros defectos, daría asco vivir.

Digo daría, porque a pesar de todas las inmundicias que somos capaces de tragar, a veces, cada vez menos, somos capaces de lavarnos los sentidos y encontrar ese rescoldo de bondad que necesitamos para no pegarnos un tiro y mandarlo todo a la mierda.

Tuve la suerte hace poco de encontrar un pequeño libro, que seria de mí sin mis libros, que me haría reconsiderar los conceptos de belleza y bondad humana.

Se trata de “Cuentos para mi Manolillo” de Miguel Hernández. En principio pudiera parecer que solo se trata de un librillo de cuentos cortos para niños pero cuando uno descubre la fascinante historia que tiene detrás es cuando la expresión “ponerse los vellos de punta” se queda corta.

Manolillo fue el hijo del poeta nacido estando este ya en prisión (leeros la biografía de Miguel Hernández, que lo queréis todo hecho) en Alicante, año 1941.Miguel Hernández no vería nunca a su hijo en libertad, moriría de tuberculosis sin salir de la cárcel. Lo verdaderamente grande de este libro, además de su contenido, cuatro cuentos de libertad, es que estando encerrado, sabiendo que moriría y malviviendo en la peor de las condiciones, este hombre fue capaz de limpiar de su alma el rencor y el dolor que pudiera tener dentro y enfocar todas sus miserias en hacer algo tan grandiosamente bello como escribir un cuento para niños, para su niño, para su Manolillo.  

Es este el tipo de cosas a las que me refería con lavarnos los sentidos. Es difícil dejar de lado en este mundo actual la inercia de seguir a medios informativos, llenos de periodistas-sicarios a sueldo de líneas editoriales interesadas, tuitters a modo de cuevas-escondites donde gentes sin nombre escupen sus miserias condensadas en 140-280 caracteres, políticos trincones amoldadores de leyes al grosor de sus cuentas corrientes, tahúres de las necesidades que prometen a los mas desafortunados unos cielos inexistentes, oneges recaudadoras de subvenciones-pagos convertidas en jueces de los merecedores a ayudas en función del color con que pintan sus esperanzas.

Entre tanta inmundicia disfrazada de humanidad yo he tenido la suerte de encontrar la voz inocente de un hombre que saco de su alma lo mas bello y que escribiendo sus letras en papel higiénico dejo para el mundo el mas limpio de los valores humanos, el amor a los demás y a la vida a través de un cuento para niños.

Le regale el pasado día 20 a mi amigo Antonio una copia de este libro sabedor de su amor por el poeta de Orihuela y porque no se me ocurrió forma más bella de declararle mi aprecio, con esta dedicatoria:

“Querido amigo en este día decirte que sigas siendo el pájaro padre que sabe cuando decir a sus pajarillos que ha llegado el momento de volar. Que sigas siendo el hombre cuerdo que sabe que no se debe subir a caballos obscuros que llegan a la ciudad de los sueños cuando ya te has dormido. Ese hombre que no necesita como el conejo buscar agujeros grandes por donde quepa su soberbia.

Ese amigo que entiende que incluso en un rollo de papel higiénico se puede escribir las letras más bellas.

A ti mi amigo, mi hermano te regalo este cuento de vida deseándote que sea tú vida el más bello de los cuentos.

Un loco.”

sábado, 26 de agosto de 2017

En los campos de Flandes

"En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.
Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos, amábamos y éramos amados.
Ahora yacemos en los campos de Flandes.
Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.
Mantenerla en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas».

viernes, 30 de junio de 2017

“SARGENTO McKENZIE”


Es increíble como ocurren a veces las cosas. Tengo claro que mi cerebro no es el “deep blue” aquel que ganaba partidas de ajedrez a los grandes maestros con solo mirar el tablero, pero si sé, porque me conozco, que tengo la curiosa capacidad de buscar y retener “in mai main” datos y fechas que aunque solo sirvan para jugar al Trivial Pursuit a mi me parecen importantes.

Soy uno de esos aficionados a las comedias americanas de situación y  familiares, a las que una vez que les pules los paternalistas mensajes morales de protestantes blancos y negros (afro-americanos), les puedes sacar algún rendimiento más allá del simple entretenimiento.

Últimamente vivo enganchado a una llamada “The Middle” que versa sobre una familia media del medio oeste norteamericano, de ahí lo del nombre supongo. Total, no me voy a alargar con los vericuetos de esta serie porque para eso está la tele, así que iré al grano, pues bien resulta que uno de los protagonistas que hace de hijo menor, sufre un problema grave de socialización, de déficit de atención, autismo y síndrome de turé a partes iguales amén de una enfermedad física de los huesos que si que es real, pues la sufre el actor que lo interpreta. Brick Heck que así se llama el personaje es un niño algo huraño que pasa la mayor parte de su día consumiendo libros de todo tipo aunque prefiere la de universos imaginarios, algo muy razonable teniendo en cuenta el mundo en el que su mente vive. Lo que realmente me llamo la atención del pequeño Brick es que siente una gran pasión por un personaje al que admira hasta el punto de disfrazarse de él en Halloween e inventarse raps homenajeándole, “el Sargento Mckenzie”.

Y de ahí viene lo que dije al principio sobre lo increíble de cómo ocurren las cosas. Me puse a buscar en Internet algo sobre el tal Mckenzie pensando en un primer momento que saber algo sobre el me podría hacer ganar en el futuro un quesito rosa de espectáculo y entretenimiento o uno marrón de literatura, cuando cual fue mi sorpresa al descubrir que si me hacia ganar en alguna de las categorías trivialeras seria en el amarillo, porque resultó que el personaje era alguien real e histórico.

El sargento Mckenzie fue un héroe de la primera guerra mundial olvidado como tantísimos otros, un hombre cuyo heroísmo roza el nivel de superhombre, de esos de manual en los que como primera norma dice que se debe ser capaz de dar la propia vida por los demás siendo eso lo que hizo, dar su vida por salvar a uno de sus soldados cuando iba a ser bayoneteado en el suelo por un alemán, se interpuso entre los dos recibiendo el en su pecho a la bayoneta mortal muriendo en el acto. Lo curioso es que murió después de regresar al frente contraviniendo la orden de sus doctores que  recomendaron amputarle el brazo en el que había recibido una herida de bala poco tiempo antes negándose a ello y alegando que debía volver al frente con sus hombres, todo un personaje el escocés.

Y como la posterioridad es tan cruel con los hombres como epilogo decir que si se conoce hoy en día la figura del haighlander no es por los hechos de su vida y su muerte directamente sino porque su bisnieto Joseph Kilna Mackenzie, hundido de dolor por la muerte de su esposa debido a un cáncer y mirando una foto que tenia de su bisabuelo encima de la chimenea escribió el  poema épico titulado “SARGENTO McKENZIE”, un canto a la paz y a la vida como pocos.

Mi afición a las series americanas y  la admiración de un niño “extraño” me llevo a conocer uno de los episodios más bellos en cuanto a altruismo, valor, honradez y dolor de la historia y admito que desde hoy dedicaré un día al año a rezar por todos esos hombres que como el Sargento Mckenzie dieron lo que más apreciaban, sus vidas, por defender lo que mas apreciamos, las nuestras.



lunes, 19 de junio de 2017

A MI HERMANA MARI


¿Sabes esa gente a la que normalmente no hechas cuenta porque das por hecho que siempre está ahí y siempre estará? Pues bien yo conozco a una de esas personas y tengo que decir que no hay nada más injusto que hurtarles el cariño y el amor que se les debe por el simple hecho de que no nos lo exijan.

Esas personas capaces de recordar cada momento de valor porque las viven desde su interior como vivencias propias aunque ellos solo hayan sido un personaje puntual en la historia.

Esos que son capaces de ver en nosotros bondad y amor a pesar de la vehemencia con la que les tratamos.

Esos que a pesar de nuestro desdén sacan lo mejor de cada uno.

Quienes temerosos en muchas ocasiones de nuestras reacciones desproporcionadas se atreven a recordarnos con su actitud valiente que la vida es algo que merece ser vivida, a pesar de todo.

Esa persona que con la mirada baja y entre susurros te dice que eres parte de lo mejor que tiene en su día a día.

Pues bien como ya he dicho, yo conozco y tengo la suerte de tener a mi lado a una de esas personas y si, soy de esas personas que dan por hecho que siempre están ahí.

Ese egoísmo mío al pensar que todo el cariño que me profesa debe ser gratuito y altruista porque si, sin más, es robarle el merecimiento a su cuota de amor.

Es por eso que hoy en tu día, hermana mía, quiero darte las gracias que nunca pediste pero que tanto mereces y desde lo más profundo de mi pequeño y a veces estúpido corazón decirte que te quiero y que siempre tendré en cuenta que estás y estarás ahí.

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!



martes, 13 de junio de 2017

ELLA

Ella tenía la misma edad que él, se conocían desde... ni se acuerdan. Un día en una de esas fiestas de instituto de fin de curso con 16 años, se le declaró y ella le dijo que si.
Hacia tiempo que se había enamorado, aunque ella no lo supiese. Estaban en la misma pandilla pero ella salía con otro y a él se le retorcía el estomago cada vez que los veía juntos. La quería en silencio, le trastornaba su belleza adolescente, adoraba su largo cabello cobrizo, su forma de hablar y andar, se inventaba cursis sonetos de amor que nunca se atrevería a recitarle y esperaba el día en que se atreviera  a confesárselo hasta que ese dia  llego en una fiesta de instituto y ella dijo si.

viernes, 9 de junio de 2017

UNO Y UNO, ¿DOS?

Pues resulta que lo mismo que hay gente que no para de alabar las bondades de tener y cuidar algún tipo de mascotas en casa, tanto por ellas como por nosotros, pues también hay quienes dicen, que lo de tener animales en casa es una inhumanidad y un motivo de insalubridad.

También hay quien dice que habiendo realidad virtual para que necesita la realidad real, que gracias a ella no necesita moverse de su cómodo salón para moverse por mundos ficticios y “reales”, aunque también hay quien dice que la vida hay que vivirla realmente, salir, pasear, tocar, sentir, oler, etc.,

Los hay que piensan que sin religión el mundo seria un caos sin sentimientos ni esperanzas y también hay quien piensa que es precisamente por la existencia  de las religiones por lo que hay tanto retrogrado y reaccionario.

Hay quien cree que la ciencia debe basarse en lo empírico, en lo comprobable con pruebas pero también hay quienes basan la ciencia en la teoría aun en el supuesto de que esas teorías sean incomprobables.

Hay quien prefiere lo nuclear a lo solar.

Gentes que defienden el que si un animal no es para comérselo para que lo quieren y gentes que quieren a los animales por que “están para comérselos”.

Los hay que dicen que la medicina moderna se basa en envenenar poco a poco a la población y los hay que dicen que como viviría el genero humano hasta los ochenta años de media si no fuese por la medicina.

Los hay que se parten el pecho en el trabajo y los hay cuyo trabajo es darse golpecitos en el pecho.

Periodistas parciales que se autodenominan imparciales y periodistas imparciales parcialmente.

Los hay que gritan que la suya es la verdad única y los que piensan que la única verdad es que no hay ninguna verdad.

El ser humano puede ser tan distinto que incluso denominar su forma de ser de alguna forma seria de tantas como, dual, paradójico, ambivalente, maniqueo, ambiguo, impreciso, contradictorio, incongruente, incoherente, absurdo, ilógico, etc., etc.

Yo que soy muy simple me limitaré a citar al gran Rafael “el gallo” y diré que “hay gente pa tó”.

sábado, 3 de junio de 2017

DISCURSO DE GETTISBURG.

"Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación; concebida en libertad y consagrada al principio de que todos los hombres son creados iguales.Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esa nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar una porción de ese campo como lugar de descanso final de los que aquí dieron sus vidas para que esa nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.Pero en un sentido más amplio, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este suelo. Los hombres valientes, vivos y muertos, que lucharon aquí ya lo han consagrado muy por encima de lo que nuestras pobres facultades puedan añadir o restar. El mundo apenas advertirá, y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos; pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Nos corresponde antes bien a nosotros, los vivos, consagrarnos a la inconclusa empresa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien nosotros los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún nos queda por delante: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron la última medida colmada de celo. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, bajo Dios, renazca en libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, jamás perezca sobre la Tierra.»

Abraham Lincoln.
Gettisburg 19 noviembre de 1863

miércoles, 31 de mayo de 2017

PREMIO A LA ASISTENCIA


Mal está la cosa cuando el simple hecho de aparecer en tu trabajo es considerado un mérito, ¡aparecer¡ lo de producir, eso ya es para nota alta.

No digo yo que tal y como anda el patio el tomar el condicionamiento positivo como método para evitar el absentismo laboral sea mala idea en algunos trabajos en los que, por los motivos que sean, el doblar el espinazo sea en si mismo un “riesgo laboral” y entiendo, que ante la indolencia de algunos, al empresario de turno no le quede otra que recompensar como meritorio el asistir al trabajo en lugar de sancionar la inasistencia al mismo.

Nada de eso critico, porque de igual modo que cuando se trata de empresas privadas, derechos o riesgos laborales, yo siempre tiendo por inercia a ponerme del lado del trabajador, tenga este razón o no y en frente del “oscuro” empresario al servicio del vil capital, soy lo que podría denominarse un empático  enfermizo del asalariado patrio, de igual modo digo, me cuesta más hacerlo cuando se trata de empresas públicas, me explicaré.

No entiendo ni entenderé, soy un obtuso en estas cuestiones, que en un oficio público en el que la función del trabajador que es la de atender al ídem en todas y cada una de sus necesidades, de ahí lo de función pública, sea recompensado por el hecho de aparecer cada mañana en su puesto de trabajo. Sea mediante tu nombre en el cuadro del empleado del mes, sea mediante estipendio, sea mediante brillante medalla meritoria, creo que recompensar a servidores públicos, que supuestamente escogieron sus trabajos al sentir en un momento de sus vidas la necesidad de dedicarlas a los demás, aparte de ilógico, es desmerecer a quienes anteponiendo en muchas ocasiones incluso su vida particular y familiar si los merecen, dándose curiosamente en estos la paradoja de no desear ni solicitar ninguna de esas dádivas ni óbolos.

Puede que entender la función pública como algo altruista y vocacional sea minimizar los motivos por los que la gente la elige como oficio, pero también es cierto que son esas dos sus características más primordiales, que no se deben olvidar y siempre y cuando sean dignas las circunstancias del trabajador público, que deben serlas,  entiendo que solo deben de premiarse  con el agradecimiento del ciudadano al que se sirve, puesto que al contrario de la empresa privada, el único beneficio al que debe aspirar la función pública es al bienestar del ciudadano al que sirve.

En cuanto a lo del sacrificio que tantos organismos públicos tienen en sus códigos deontológicos ya ni hablo porque da para otra entrada por si mismo.

Así que y para terminar diré, que como  al parecer, la nueva ola consiste en premiar lo obvio, pues como buen surfista me subiré a la misma y cuando llegue a algún organismo público lo primero que haré será dar los buenos días y dar las gracias al funcionario por haber ido a trabajar esa mañana.

domingo, 28 de mayo de 2017

FOR SALE

¿Qué porque me he ido de facebook?, esperaba explicarlo en un video pero como no termino de perfilar la idea lo haré en principio por este medio aunque no descarte el audiovisual del todo.
Hace algún tiempo que no me encuentro del todo...¿feliz?, si , feliz, con esta red social por motivos personales.
Siendo como soy una persona de mente dispersa la mayoría del tiempo, pero muy crítica en el poco que me dedico a ser serio, comencé a notar que lo que en un principio se me antojaba o me habían vendido, no como una red social, sino como LA RED definitiva, la que dejaba a las demás como simples chats de amiguetes, la que conseguía reunir a amigos distantes en tiempo y espacio, la que creaba grupos de afinidad intelectual, la que te permitía participar y hacer cómplice de tus vivencias a los demás, esa red terminaría por ser la misma mierda que todas las demás.
Lo que en un principio fue un patio de ideas personales y colectivas fue desvariando en un mercado del capital mas agresivo.
Como siempre todo lo bueno que tiene el ser humano acaba pudriéndolo el ser humano. Con la idea de que Facebook era el portal en el cual encontrarse todos para hablar, discutir, compartir y comunicarse, con una idea tan genial y altruista, quien se iba a negar a tomar lo que esta red te ofrecía y gratis...nadie.
El problema surge cuando empiezas a entender que esa gratuidad no es tanta, cuando entiendes que mientras tu, amparándote en la bella idea del colectivismo cultural que te vendían, cuelgas aunque sea en "privado" tus fotos, tus videos, tus pensamientos, etc. ,  los señores de Facebook se hacen más y más millonarios a costa de unos datos que tu, engañado repito por la bondad de una idea les has regalado.
Quizás muchos penséis que si que todo esto es cierto, pero que lo aceptáis y estáis dispuestos a que vendan vuestros datos ya que al fin y al cabo es un buen medio para seguir en contacto con los demás y que si para eso hay que despojarse de nuestra privacidad pues bueno, tampoco es para tanto siendo esa  precisamente la maldad de Facebook, que ha conseguido, sin robar, hacerse rico con nuestras vidas, recuerdos y emociones.
Yo como hace tantísimo tiempo he vuelto a escoger y retornar a mi blog donde no entra nadie, nadie me critica, escribo lo que me apetece y consigo que mi anodina vida no le interese ni a Facebook.